Inflexión | Personal

De mis años como estudiante de ingeniería quedaron (aparte de una úlcera incipiente) algunos vestigios en mi vocabulario. ‘Punto de inflexión’ es uno de ellos. En cálculo es el punto donde una curva cambia su dirección, pero para mi es cuando hay alguna situación que me hace pensar “wow… estoy más viejo”. No es necesariamente malo, pero es un cambio. Y los cambios casi nunca son fáciles. A veces son cosas grandes, como el casarse, o más triviales, como hace unos días en que decidí “buscarme” canas y no alcancé siquiera a empezar cuando ya el espejo me mostraba 3.

Hay muchos símiles buenos para la vida: un camino, un viaje, un juego… a veces me gusta pensar que es una infinitamente complicada ecuación matemática, y todo lo que eso conlleva: a veces vemos las cosas claras, a veces no entendemos nada; puede representarse quizás como una simple y obvia línea y otras veces como un fractal que no nos dice nada. Las personas en nuestra vida, nuestras decisiones, todo está ahi. A veces decepcionamos a alguien: queda una muestra. Alcanzamos nuestro ideal de felicidad en otro momento: queda una muestra. Nos sentimos desamparados: quizás, hay tantas muestras que no vemos el universo (me salté a analogías estadísticas sin darme cuenta. Aguántenme please.).

Y el miedo.

El miedo es el factor común ( 🙂 ) a todas nuestras ecuaciones y lo que la hace ver mucho más terrible de lo que es. Ya sea en lo público o en lo privado, nuestros miedos son a la vez comunes e individuales. Y desde nuestra invidualidad desarrollamos formas de lidar con ellos.

A mí me resultan las sonrisas.

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